Pamela Anderson sigue sin maquillaje


Por aquel entonces, mucha gente buscaba sacar provecho de su trabajo y de su estatus de ídolo pop, un impulso que generó una aparición constante de productos, como una Barbie Baywatch, el refresco de cola The Pammy y tarjetas telefónicas prepago.

Pero desde entonces, Anderson se ha centrado en reivindicar su marca personal. En 2022, debutó en Broadway en el papel de Roxie Hart, la muy menospreciada corista en Chicago. El año pasado, publicó Love, Pamela, un libro de memorias entremezclado con poesía, escrita por ella, y protagonizó el documental de Netflix, Pamela Anderson: Una historia de amor, que coprodujo con su hijo mayor, quien la asesoró cuando empezó Sonsie Skin, su línea vegana de productos de cuidado de la piel.

En fechas más recientes filmó La última corista, una película de la directora Gia Coppola protagonizada por Anderson en el papel de una bailarina de 50 años que busca reinventarse a la vez que reflexiona sobre adónde la llevará la vida.

Anderson sabe que la película tiene paralelismos con su propia vida. Vivir sin maquillaje, como hace la mayoría de los días, es, en un sentido metafórico, “una forma de quitarme las barreras de mi vida”, dice. “Ahora soy una hoja en blanco, estoy en el punto de partida del siguiente capítulo”.

Ese capítulo, añadió, “va a ser aún mejor, ahora que no tengo que fingir ser algo que no soy”.

Ruth La Ferla es reportera de la sección de Styles del Times, y su cobertura abarca moda, personalidades influyentes y tendencias sociales. Más de Ruth La Ferla

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